300 feminicidios se producen en El Salvador

Los feminicidios en El Salvador son la expresión última de una historia de violencia cotidiana hacia las mujeres que ha sido normalizada por la sociedad y que generalmente queda en la impunidad.

Manuel Dagoberto Gutiérrez fue el primer imputado por feminicidio en El Salvador y también el primer absuelto. Mató a su esposa de frente, con un disparo a la cabeza, el 24 de marzo de 2012. Un año después, los noticieros nacionales difundieron imágenes de él saliendo de los tribunales como un hombre libre de toda responsabilidad. Ni los testimonios, ni las pruebas periciales contundentes fueron suficientes para convencer al juez de su culpabilidad.

De acuerdo a la versión pública de la resolución judicial, Manuel Dagoberto trabajaba como gerente general de una respetada empresa automotriz. Con un sueldo cuantioso, era el proveedor exclusivo de la familia. Su esposa se dedicaba a las labores domésticas y a “atender a su esposo y sus dos hijos”, como relata la sentencia 34-3-2013. Sin embargo, como varios testigos relataron, las cosas estaban lejos de ser idílicas. Él era extremadamente controlador, violentaba a su pareja psicológicamente y cuando se emborrachaba, que pasaba con frecuencia, los maltratos eran peores.

En los dos últimos años, al menos una mujer fue asesinada cada día en El Salvador, un país de 21,000 kilómetros cuadrados y seis millones de habitantes. De acuerdo a los datos del Instituto de Medicina Legal (IML), el total de homicidios de mujeres ascendió a 1,097 entre 2015 y 2016.

Esta historia, sin embargo, no es nueva. De 1999 a 2009 las muertes violentas de mujeres reportadas pasaron de 195 a 570, según la Organización Salvadoreña de Mujeres (ORMUSA). En 2010 el IML registró 568, cifra que aumentó en 2011 hasta 629. Esta situación, desde la década pasada, puso en pie de lucha a las organizaciones feministas para lograr el reconocimiento público y penal de la violencia específica de la que son objeto las mujeres. Esa que se sufre por el simple hecho de ser una mujer y que se encuentra como fundamento del asesinato de muchas.

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El 1 de enero de 2012 entró en vigencia la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia de Mujeres. Este marco legal supuso un avance significativo en la lucha por la igualdad de derechos al perseguir penalmente una serie de acciones violentas que ponen en riesgo la dignidad y la integridad física y moral de las mujeres.

No obstante uno de los logros más importantes fue el reconocimiento del feminicidio como delito, castigado con penas de 20 a 50 años de cárcel. Con esto, El Salvador pasó a formar parte de los 15 países en América Latina que tienen una legislación contra el feminicidio. El artículo 45 de esa ley lo define como el asesinato de una mujer en el que “mediaron motivos de odio o menosprecio por su condición de mujer”; y el artículo 46 lo tipifica como agravado cuando el autor es un familiar, autoridad pública o una persona de confianza para la víctima.

 

 

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