Estrategias con las que el presidente de El Salvador pretende hacer frente a las pandillas

Nayib Bukele anunció la próxima entrada en vigor de lo que será una de las prioridades de su plan de seguridad,

El Salvador

El presidente de El Salvador anunció en conferencia de prensa estrategias concretas con las que pretende reducir la violencia en el país, que continúa entre los que registran mayores tasas de homicidios en el mundo (50,3 por cada 100.000 habitantes en 2018).

En el texto del llamado Plan Cuscatlán se criticaban anteriores políticas gubernamentales de «mano dura» contra las pandillas y se apostaba por un «cambio de paradigmas» en el combate al crimen, al considerarlo un problema social surgido de la falta de oportunidades y pobreza.

En las pistas que ofreció ante los periodistas sobre su plan de seguridad, sin embargo, no se habló de prevención ni políticas de reinserción sino de atacar a las pandillas en dos escenarios considerados clave por el actual gobierno: las cárceles y los centros de grandes ciudades .

«Las pocas propuestas que hemos conocido son una suerte de d éjà vu de lo que ya se ha hecho . Además de no novedosas, lo que hacen es continuar algunas de las estrategias que ya tuvieron éxito en gobiernos anteriores», resume Sofía Martínez, consultora experta en seguridad en Centroamérica.

Estas son tres de las claves con las que el plan de seguridad de Bukele pretende acabar con la actividad delictiva de las maras en El Salvador.

  1. Atacar las finanzas de las pandillas

Bukele quiere evitar a toda costa que las pandillas tengan ingresos y, para ello, aboga por atacar a quienes las financian.

«Mientras no se ataque a los que están arriba financiando estos crímenes no vamos a pararlos», dijo el mandatario, asegurando que sin dinero será muy difícil para las maras sostener sus estructuras.

Criticó que en el pasado «no se ha ido tras los financistas. Los financistas han sido los mismos partidos políticos, y se tienen videos de partidos políticos ofreciendo hasta US$10 millones a las pandillas. ¿Y quién ha ido tras ellos?», preguntó.

  1. Recuperar los centros de grandes ciudades

Para llevar a cabo esta estrategia, Bukele anunció su intención de controlar los territorios «donde más flujo de dinero se les generan a las pandillas», que en su opinión son los centros históricos de ciudades de gran tamaño donde estarían la mayoría de negocios relacionados con la extorsión.

Bukele se aleja así de la política de priorizar las actuaciones en pequeñas comunidades, donde en el pasado se centraron muchos de los esfuerzos gubernamentales contra las pandillas.

  1. Cortar la comunicación en las cárceles

El presidente afirmó que el 80% de las órdenes de homicidios y extorsiones salen de las propias cárceles, por lo que «descabezar» la comunicación en estos centros será otra de las prioridades de su plan de seguridad.

Anunció reuniones con las empresas de telefonía para que ayuden a garantizar el bloqueo de señal de teléfono que, oficialmente, ya está activo en las cárceles. Sin embargo, según Bukele, » se viola todos los días » e incluso se llega a desconectarpara que los presos puedan comunicarse con otros miembros de pandillas en el exterior.

También anunció una depuración de custodios que trabajan en los centros penales y que en algunos casos fueron «contaminados por la corrupción».

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