Guatemala transformó su maquila textil para mejorar su competitividad

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Las camisetas del mejor jugador de fútbol americano de Estados Unidos pueden lucir unMade in Guatemala. La llamada llega a Indiana Knitwear, una fábrica ubicada al sur de la ciudad que está lista para surtir el pedido de las prendas de forma inmediata.

El pitazo anunciando la gran final de fútbol y de baloncesto puede ser también para poner en alerta la fábrica. “No puedo dejar de ver partidos o quién está rompiendo el récord porque eso significa una solicitud”, explica el gerente general Juan Carlos Prato.

La capacidad de respuesta de Guatemala y la región por su cercanía con Estados Unidos, principal mercado mundial, da una ventaja competitiva con los otros países dedicados a la industria textil, especialmente los del sudeste asiático que son los mayores productores del mundo.

Al revisar las cifras a junio de este año, la participación de Guatemala en el mercado de Estados Unidos es solamente del 1.3% casi un punto menos que hace diez años.

Esto muestra como la actividad maquilera ha ido en descenso frente a otros rivales en la región como Haití, que en apenas seis años ya casi tiene las mismas cifras. Los otros grandes rivales como Nicaragua (1.79%), El Salvador (2.98%), Honduras (4.20%) o Vietnam (11.25%) ya superan a Guatemala.

Pero lo positivo para Guatemala es la evolución de su industria a lo largo de los años, desde que se instalaron las primeras fábricas en los años ochenta. Al principio el trabajo se limitaba a recibir todo cortado y solo coser. Esto fue evolucionando a cortar, coser y hacer algunos acabados. En la actualidad se hace el “paquete completo” que incluye conseguir todo lo necesario y hacer el proceso hasta el final.

“La unificación del clúster con todos los servicios y materiales necesarios es un paso importante. Ha ayudado a que el país pueda competir con este tipo de productos y diferenciarnos con los básicos que tienen en otros países. Esto nos llevó a los productos complejos que vemos ahora. Y con maquinaria mucho más compleja y que han requerido entrenamiento para nuestra gente”, explica Prato.

Poco con más valor

Y esta evolución solo estaría pendiente de una última fase donde los productos que se exportan se diseñen en las propias fábricas nacionales. Toda esta innovación y evolución se ve reflejada en el valor agregado de los productos.

Según los datos aportados por la Gremial de Vestuario y Textil (Vestex) en 1995 el valor agregado de los productos exportados representaba el 30 por ciento de las exportaciones. Llegando ya en 2014 al 42%.

Esto se traduce en una actividad económica que el año pasado exportó US$1.5 millones . Formado por 158 empresas de confección y más de 300 empresas accesorias que dan trabajo a alrededor de 180 mil personas de manera directa e indirecta.

Según Vestex, solamente el sector representa el 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Pero según sus estudios esta cifra aumenta hasta el 8.9%  si se tiene en cuenta todo lo que hay a su alrededor en temas de energía eléctrica, telefonía, alquileres de bodegas y otros gastos.

La industria ahora también capacita  a sus colaboradores en todas las áreas que desarrolla, como la operatividad de las máquinas.

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