Jóvenes de Honduras, Nicaragua y Venezuela buscan desahogo en su encuentro con el papa Francisco

Panamá

María Fernanda, Juan y Manuel, provenientes de Venezuela, Nicaragua y Honduras, participaron en la masiva Jornada Mundial de la Juventud encabezada por el pontífice, con una misma idea: encontrar motivos para la “esperanza”.

Jóvenes de una convulsionada América Latina buscaron desahogo en su encuentro con el papa Francisco en Panamá.

El hondureño Manuel pide justicia en un país de poco más de nueve millones de habitantes en el que ocurren unos diez homicidios al día, según cifras oficiales.

Las guerras de pandillas son una de las razones por las que millares de hondureños escapan en caravanas rumbo al norte y desafían al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su plan de construir un muro  en la frontera.

“Cada vez somos menos”

María Fernanda Pacheco cada vez se siente más sola en Venezuela. Su padre y la mayoría de sus amigos huyeron de la debacle socioeconómica y la política.

“Cada vez somos menos, porque yo tengo más amigos afuera del país que adentro. Es triste cómo las personas con las que has crecido (…) se ven obligadas a irse”, dijo a la AFP.

Y le duele ver “cada día más flacos” a quienes decidieron quedarse, adelgazando por los estragos de la hiperinflación y el desabastecimiento de alimentos, acompañados por una inestable situación política con protestas que han dejado más de 200 muertos desde 2014, en su mayoría jóvenes.

“De eso no se habla”

Sin embargo, Juan Ferrufino, de 23 años, se resiste a hablar de política, como muchos nicaragüenses entrevistados por la AFP, por miedo a represalias al retornar a su país.

Juan acaba de graduarse de ingeniero civil en Nicaragua, donde la represión del gobierno de Daniel Ortega a protestas lideradas por jóvenes ha derivado en más de 300 fallecidos y una cifra de entre 600 y 750 detenidos desde que estallaron en abril.

Su gran temor es la desintegración social. “Me encantaría que el papa Francisco nos diera un mensaje a nosotros los jóvenes de Nicaragua: Permanezcan unidos. La unión es lo primordial”, declaró con voz tímida a la AFP.

“La iglesia es iglesia, la iglesia no se mezcla con otro asunto, la iglesia siempre permanece firme en la fe y la unión”, comentó el peregrino, quien viajó por carretera en una travesía de 30 horas para llegar a Panamá.

“Impuesto de guerra”

“Eso no puede seguir”, lamenta Manuel Antonio de Dios refiriéndose a la salvaje violencia de las pandillas que controlan las zonas pobres de Honduras, con los jóvenes como principales víctimas y victimarios.

Una tía de este estudiante de matemáticas debió huir de la ciudad donde vivía por no poder pagar el “impuesto de guerra”, dinero que cobran grupos delictivosa comerciantes, transportistas y residentes en los territorios donde operan. “Le pedían mucho dinero”, relató a la AFP.

El muchacho de 23 años que llegó a Panamá desde Tegucigalpa aboga por un “cambio de mentalidad”.

“La violencia no es el camino, el camino es el amor”, expresó, aunque tiene claro que es “muy difícil” que ese mensaje le llegue a “una persona a la que le han matado un hijo” o “un hermano”. (AFP)

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