La prueba de coronavirus es gratuita, pero curarse puede costarle mucho dinero

Estados Unidos

No existe tratamiento para el COVID-19, pero si el virus genera complicaciones, es posible que llegue a requerir hospitalización, la ayuda de un respirador y otros costos asociados.

En Estados Unidos, el 11 de marzo, el presidente Donald Trump sugirió que la recuperación de los enfermos de COVID-19 estaría cubierta por los seguros médicos. Sin embargo, las aseguradoras no se han comprometido a cubrir totalmente los tratamientos sin costos para sus asegurados.

Si bien se han comprometido a hacer gratuitas las pruebas de diagnóstico, más de 170 millones de habitantes en Estados Unidos están cubiertos por seguros médicos que, en su mayoría, les requiere pagar un deducible costoso en caso de enfermedad.

Ante la pandemia de COVID-19 el costo de la recuperación podría disuadir a muchos pacientes de acudir al hospital para recibir tratamiento: y no debe ser el caso.

La prueba es gratuita por ley, ¿pero y lo demás?

La ley de respuesta ante la emergencia del coronavirus, denominada ‘Las familias primero’, fue firmada el 18 de marzo por el presidente Trump y establece cobertura gratuita para las pruebas de diagnóstico a beneficiarios de Medicaid.

Medicare también cubre la prueba de diagnóstico, siempre y cuando su médico u otro personal de la salud la ordene.

Para quienes tienen planes de salud privados o por medio de su trabajo, la legislación exige cobertura sin costo compartido. Esto significa que el paciente no deberá pagar deducibles, copagos ni coaseguros por todos los servicios prestados durante la visita al médico para realizarse la prueba, incluso si la consulta fue telemédica o en una sala de emergencias.

Si no tiene seguro o tiene un seguro médico “basura”, como lo llaman los especialistas debido a la poca cantidad de beneficios que ofrecen, la legislación le brinda la oportunidad de obtener una prueba gratuita a través de Medicaid o del Sistema Nacional de Medicina de Desastres.

Si está en esta situación, hable al departamento estatal de Medicaid para solicitar información sobre cómo obtener la prueba. Así lo recomienda Karen Pollitz, investigadora senior de la Kaiser Family Foundation.

Si en cambio tiene seguro, puede terminar con deudas si acude a un hospital no considerado por su compañía de seguro o si le hacen pruebas no relacionadas con el COVID-19. Por ejemplo, si tratan de diagnosticar si tiene otro tipo de coronavirus, gripe o neumonía.

Para que le hagan la prueba del COVID-19, debe reunir una serie de requisitos en su estado de residencia, como presentar síntomas (fiebre, tos, dificultad para respirar), haber estado en contacto con alguien contagiado o haber viajado recientemente a un país con casos de contagio. Si acude a hacérsela sin orden de su médico y no le aplican la prueba, le cobrarán la visita al hospital, según la Kaiser Family Foundation.

Si bien los seguros médicos pueden cubrir los costos generados por las complicaciones, no está exento de pagar el deducible, el copago o el coaseguro, así como los costos extraordinarios que puedan surgir durante su recuperación.

La mayoría de quienes se infectan de COVID-19 son asintomáticos o presentan síntomas leves, por lo que no necesitan hospitalización. Sin embargo, la enfermedad se puede complicar y provocar una neumonía que requiera hospitalización.

Las costosas complicaciones

En 2018, los pacientes que fueron hospitalizados por neumonía con complicaciones mayores acabaron con deudas entre $11,533 y $24,178, de acuerdo con un análisis de la Kaiser Family Foundation.

Aquellos pacientes con seguros médicos privados tendrían que pagar de su bolsillo el deducible. El año pasado, el deducible anual promedio para aquellos con seguro médico proporcionado por su empleador fue de $1,655. Para planes individuales, el costo fue hasta de $5,861, según Health Pocket.

También pueden presentarse situaciones extraordinarias que aumenten el costo final de su recuperación; por ejemplo, si usted requiere de una habitación privada en el hospital para mantenerse en aislamiento.

“Para las personas con seguro privado que se enfermen gravemente, es probable que sus costos de bolsillo puedan superar los $1,300”, advirtieron los especialistas en el análisis.

También es posible que cuando acuda al hospital considerado dentro de la red de su seguro, alguno de sus proveedores de salud (como quien le haga las pruebas de rayos X o el doctor que lo reciba en la sala de emergencias) no esté incluido en la red. Eso implicaría terminar con una deuda extra por el pago a dichas personas.

A eso se le conoce como facturación médica sorpresa. Aunque el presidente Trump dijo que no habrá dichos cargos para quienes reciban tratamiento contra el COVID-19, las aseguradoras tampoco se han comprometido a evitarlas.

Si no cuenta con seguro médico y su enfermedad se complica, lo mejor que puede hacer es buscar incorporarse a algún plan. Maryland, Massachusetts, Nevada, Nueva York, Rhode Island y Washington han creado periodos extraordinarios para inscribirse a un plan médico a mediados de año.

Pollitz recomendó visitar la página HealthCare.gov para explorar los seguros médicos privados que puede conseguir dependiendo de sus ingresos mensuales y su situación laboral actual.

Los indocumentados: vulnerables

Al menos 2 millones de personas se encuentran en alta vulnerabilidad debido a que no son elegibles para obtener seguro médico, ya que son inmigrantes indocumentados o sus ingresos son por debajo de la línea de la pobreza, de acuerdo con Pollitz. Otros tienen un gran riesgo de no ser elegibles si pierden su empleo durante estas semanas debido a la crisis económica que está generando el virus.

Si se enferman, es probable que no acudan al médico o terminen con una deuda de miles de dólares. Sin embargo, en el Congreso aún se trabaja en paquetes económicos para apoyar a la población.

“Aún hay mucho trabajo por hacer en esta última ronda de negociaciones. Se presentó una propuesta de legislación para extender la cobertura del programa Medicaid a todos los habitantes sin seguro, sin importar su estatus migratorio”, explicó Pollitz.

De no haber ayuda para quienes no cuentan con seguro, ello podría resultar en un problema para los hospitales debido a las cuantiosas deudas que quedarían sin pagar, concluyó.

(Por Diana Baptista)

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