Royals intentarán poner entre las cuerdas a los Mets

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Después de dos partidos con la suficiente dosis de dramatismo y en medio de un oleaje que ha sacudido a los Mets, los Royals de Kansas City están en la cima de la montaña. Y no necesariamente sorprenden.

Quizá lo curioso es que algunos conceptos que se han sostenido a través del tiempo, más por tradición que por evidencia científica, han visto carcomido su fundamento en esta Serie Mundial. Hoy es el tercer partido (6:07 p.m.) y los Royals esperan que el veloz Yordano Ventura los mantenga en el juego, mientras descubren el momento preciso para dar el zarpazo y colocarse a un paso de la gloria. Los Mets, en tanto, tienen sus esperanzas en la potencia de Noah Syndergaard, el lanzador más rápido entre su supersónico staff de abridores. “BUEN PICHEO, VENCE AL BUEN BATEO” Eso suele repetirse con tanta veneración como si se tratara de un mandamiento. Aquí ha sido al revés.

Los Royals están arriba 2-0, gracias a un ataque que tiene una monstruosa capacidad para poner la bola en juego. Y que alcanza su mejor expresión, a medida que las exigencias del partido van creciendo, mientras los Mets se han venido a pique. Luego de dos desafíos, el bateo de los Royals acumula .222 con las bases limpias. Sube a .330 con gente en las colchonetas y se eleva a .340 con corredores en posición de anotar. Incluso, con gente en base y con dos outs, acumulan un notable .311 de average. De manera que Kansas City no desperdicia oportunidad. Truena cuando debe.

“LA BOLA RÁPIDA, EL MEJOR RECURSO” Al menos hasta ahora no ha tenido efecto ante los Royals. Este año, los lanzadores de los Mets realizaron 5,643 lanzamientos de 95 o más millas por hora. Eso es 1,406 más que los 4,237 de los Royals, el equipo del segundo lugar. El punto es que Kansas City ha sido el equipo más difícil de ponchar en los últimos cuatro años en las Mayores. Para muestra un botón. Jacob deGrom les lanzó 53 bolas rápidas a los Royals la noche del miércoles. No abanicaron ni una. Un día antes, Mike Harvey les envió 30 rectas y solo dos no fueron acertadas. Jacob deGrom tuvo una relación de seis ponches por cada base por bolas en la campaña. Ante Kansas dio cuatro ponches, pero obsequió cinco bases.

“EL MEJOR PICHEO DEL BEISBOL”

Después de acumular 3.43 en efectividad colectiva en la campaña regular (cuarto en las Mayores), los Mets mejoraron a 2.74 en la postemporada (mejor que todos) y parecían disponer de una significativa ventaja respecto a Kansas City. Es más, en su staff, tienen a tres de los 11 lanzadores más difíciles de batear en todo el beisbol. Dos ya cayeron. Ahora le toca el turno a Noah Syndergaard, otro peludo y más veloz que deGrom.

Es el abridor clave ahora para estos decaídos Mets. Es el lanzador más veloz del beisbol. Su average en la recta es 97.1 millas. Incluso es más rápido que Yordano Ventura, abridor de los Royals hoy, quien tiene 96.3 millas en su recta, cuarta mejor en las Mayores. UN RETO DIFÍCIL Dar vuelta a una Serie Mundial 0-2 no es tan sencillo. En el 80.6 por ciento de los casos, el equipo que toma ventaja 2-0 en su casa gana el clásico.

Lo que alienta a los Mets es que ellos perdieron los dos primeros juegos en Nueva York en 1986 y aun así, le ganaron la Serie Mundial a Boston. La advertencia para los Mets es que de 29 clásicos en los que el equipo de casa está arriba 2-0, en 12 de ellos ha habido barrida. Así que cuidado. NÚMERO EN CONTRA 36-7 de 36 ocasiones en las que un equipo visitante ha perdido los dos primeros juegos de la Serie Mundial, en seis oportunidades ha ganado el clásico, eso es apenas el 19.4 por ciento de las veces.

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